NO MATEN AL FÚTBOL
No pensé comenzar a escribir acerca del Mundial de Fútbol 2026, viéndolo literalmente morir, tal y como lo conocíamos, es decir, sin esos cuatro tiempos publicitarios, con presencias hegemónicas de una publicidad suprema donde hasta reyes, sultanes y jefes de Estado, se mueven en las tribunas de Canadá, Estados Unidos y México, cual agentes de Wall Street. A estadios llenos y con precios exorbitantes todo parece indicar que hay un excedente económico que se atreve a hacer de este deporte, un nuevo circo romano donde un frío antinatural recorre las nubes del firmamento futbolero.
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