En las cumbres de la memoria, donde el tiempo no corre sino que danza, ser distinguido por nuestra Fundación Universidad Hispana es mucho más que un acto académico; es recibir un amuleto labrado en el fuego de nuestra estirpe. Esta medalla no solo honra el ayer, sino que palpita con el presente y profetiza el futuro, llevando el gentilicio peruano a volar sobre fronteras que, ante el talento, se vuelven invisibles como el viento.
En este tejido de recuerdos, ha brotado en los muros digitales un destello del pasado: la Dra. Linda Morales Caballero nos compartió una imagen que parecía desvanecerse en el olvido. Gracias a los artilugios de nuestro departamento cibernético, hemos rescatado del éter aquella fotografía donde ella aparece junto al entrañable Mario Vargas Llosa. Aquel escriba eterno, nuestro Nobel de Literatura, cumplió el pasado 13 de abril su primer año de haberse vuelto aire y espíritu. Aunque su cuerpo ya no proyecte sombra, su presencia se ha multiplicado en millones de páginas que, como hojas de un árbol infinito, alimentan la posteridad de la literatura universal.
Pero hay milagros aún más tangibles para nuestra institución. Es ver cómo la medalla "Honoris Causa" cobra vida propia en el pecho de nuestras doctorantes, convirtiéndose en un faro de identidad en la tierra de Jefferson, Lincoln y Luther King. Allí, la Dra. Elsa Sofía Morote camina con la distinción colgada al cuello, haciendo que el metal resplandezca en cada acto protocolar como si llevara consigo el sol de los Andes.
Así vamos, haciendo camino al andar, mientras nuestras honorables doctorantes irradian una luz milenaria, demostrando que la cultura peruana no conoce de distancias, pues viaja en el corazón y en la sabiduría de quienes, con honor, nos representan.
HASTA SIEMPRE MARIO (1936-2025)
En el firmamento donde el tiempo se dobla y la realidad se funde con el mito, recordamos al escribidor eterno. Aquel que nació bajo el sol de Arequipa y se hizo ciudadano de los sueños en Miraflores, y que hace un año decidió finalmente mudar su residencia a la inmortalidad. Sin olvidar Bolivia y la madre patria, España.
Mario, el hombre de la nevada cabeza y los ojos benévolos como los del enigmático señor Vallejo, se ha marchado físicamente un domingo de ramos. Pero en este universo de supuestos seres vivos que se dan cuenta de todo y de supuestos seres muertos que son parte de la nada, su partida es solo un truco de prestidigitador. Se dice que en la redacción de la eternidad las máquinas Remington no son ataúdes sino nidos de pájaros de tinta que vuelan hacia la posteridad.
Él, que descifró los laberintos de "La ciudad y los perros" y habitó los pasadizos de "La Casa Verde", nos deja un mapa de palabras para no perdernos. Se va el hombre que, entre cuitas de amor y portadas de infortunio, amó a su tía Julia y a su entrañable Patricia, y que una vez, en un arrebato de realidad pura, cruzó su camino con el de Gabo bajo el peso de un golpe que aún resuena en las bibliotecas del mundo.
Aunque hoy nos preguntemos, como Zabalita en la Catedral, en qué momento se nos fue el aliento, la respuesta flota en el aire: Mario no se ha ido. Se ha quedado atrapado en el papel, transformado en el espíritu reflexivo que sigue cuestionando el destino de su tierra. Sus libros son ahora barcos de papel que navegan por el tiempo, llevando consigo la medalla de nuestro gentilicio peruano, brillando como un faro en la Torre de Babel de la literatura universal.
Hasta siempre, Mario. Tu voz no se apaga; simplemente se ha convertido en el susurro que acompaña a cada lector que, al abrir uno de tus libros, te devuelve la vida una y otra vez.
JCR
TEMA MUSICAL: Se va Mario (1936 - 2025)
Una composición de JCR para POEMATRIX 2025 dedicado a MVLL (Q.E.P.D.) APDAYC 10816 AFEST - Partida Sunarp nº13707170 Fundación Universidad Hispana Resolución Directoral Nº 000394-2023-DGIA/MC
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