PERÚ REPITE LA ESCENA POLÍTICA DE 2016

Publicado el 7 de abril de 2026, 4:22

En las calles de polvo y olvido del otrora imperio de los Incas, donde el tiempo no corre sino que se enrosca sobre sí mismo como una serpiente de cascabel, el aire se ha vuelto espeso con un aroma a ruda y azufre por las promesas rotas. Aquí, en los dominios de la Capital Limeña, las sombras no se proyectan hacia adelante, sino hacia un pasado que insiste en caminar a nuestro lado, tirándonos de la manta.

Escucha bien, Ronald Atencio, porque las piedras del camino ya están empezando a hablar con la voz de los muertos.

No es una coincidencia; es una maldición circular. Se repite el error como se repite la marea, arrastrando los mismos escombros. En este país de realidades fantásticas, no basta con desear que el sol salga por el oeste; hay que conocer la aritmética secreta de los astros.

Se repite, Ronald, se repite bajo la luz de un farol que parpadea con la intermitencia de nuestras derrotas. Aquí, los "legaloides" y sus artificios jurídicos son apenas polillas revoloteando alrededor de una vela: humo, nada. Lo que pesa, lo que tiene gravedad de montaña, es la postura del alma ante el abismo.

El Fantasma de 2016

Hagamos memoria viva, esa que sangra si se la toca. En 2016, el aire ya nos lo decía. Se sentía en el sudor de las bases, en el grito sordo de la esperanza que se acumulaba en los cántaros de barro. Se le gritó a Gregorio Santos, se le imploró al oído mientras el viento soplaba: ¡DESISTA! Pero Gregorio, embriagado por el eco de su propio nombre, no quiso ver que para volar, a veces, hay que soltar el lastre. No dio el paso de gigante que consiste en retroceder. Y mientras él se aferraba a su sombra, la historia —esa señora ciega y cruel— pasó de largo. El resultado fue un eclipse de hierro: Kuczynski y Fujimori se repartieron el cielo, y el pueblo de a pie se quedó así, contando cicatrices.

La Encrucijada de las Sombras

Hoy, el cielo ha vuelto a tomar ese color de tormenta contenida. La izquierda camina sobre un hilo de seda, y el pueblo aguarda un milagro de claridad. Se te llama no con el látigo del enemigo, sino con el susurro del camarada que comparte el mismo pan duro y la misma bandera descolorida.

"Hay momentos donde el camino se bifurca: uno lleva al abismo de la dispersión y el otro a la cumbre de la unidad."

Entiéndelo, Ronald: hay candidaturas que, de tanto brillar solas, terminan por apagar la hoguera común. Retirarse de la silla presidencial no es desaparecer en la niebla; es convertirse en los cimientos de la casa. Las listas de diputados y senadores son las raíces que sostienen el árbol; ahí es donde la savia debe concentrarse.

El Veredicto de la Tierra

No es claudicar. Es saber que la batalla de los palacios exige un solo puño, no diez dedos apuntando en direcciones distintas. La historia no perdona a los que se fragmentan cuando el horizonte exige ser una sola línea de fuego.

Se repite, Atencio, se repite: entre tú y Sánchez, el espejo de la izquierda se ha partido en dos, y en cada pedazo solo se ve el rostro de la derrota pasada. La historia no espera en la estación; o suben juntos, o se quedarán barriendo las cenizas de lo que pudo ser.

El Perú ya no aguanta más poetas solitarios; necesita un solo camino, un sólo norte.

FUNHI/JCR

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