Tras una breve pausa vuelve "DIRECTO A TU CPU", versión 2026, siempre bajo la conducción y dirección de Jorge Carrión Rubio, desde Lima, Perú, para el mundo. En esta ocasión la temática es la "Actualidad Política Latinoamericana", gracias a la participación del catedrático de la Universidad de Lima, Milton Vela Gutiérrez y del escritor brasilero Joao Calazans Filho, uno de los más recientes ganadores del concurso Macondos del Siglo XXI que promueve la Fundación Universidad Hispana. Una transmisión exclusiva para SURYMAR TV, TELESTAR TV y VIRTUAL TV.
Un diagnóstico de la actualidad política latinoamericana
La política en América Latina ya no cabe en las categorías que usábamos hace 30 años. No se trata solo de una reorganización de poder entre estados: estamos ante un nuevo desorden mundial que impacta desde las instituciones locales hasta la vida cotidiana de millones de personas. Corrupción, crisis migratoria, tensiones geoeconómicas y la aceleración tecnológica convergen en una región fragmentada, con partidos débiles e instituciones prestadas.
1. Nuevo desorden mundial: la política ya no es un tablero clásico
La idea de un orden unipolar o bipolar se desmorona. La competencia actual mezcla diplomacia, comercio y geoeconomía más que confrontación ideológica tradicional. Esto cambia las reglas: el capital y la capacidad de negociación se han vuelto factores determinantes, y los países latinoamericanos pasan a ser piezas codiciadas en una partida con muchas manos.
No podemos hablar del nuevo orden mundial, sino del nuevo desorden mundial.
En este contexto los estados enfrentan dilemas complejos: cómo mantener soberanía económica sin aislarse; cómo atraer inversiones sin perder autonomía; cómo gobernar cuando las élites políticas están permeadas por redes de corrupción.
2. Corrupción e instituciones débiles: lecciones desde Perú
Cuando los partidos son instrumentos de interés privado y las instituciones se debilitan, la gobernabilidad se vuelve una quimera. En muchos países de la región la ley de la impunidad y el financiamiento irregular de campañas (minería ilegal, narcotráfico, contrabando) explican por qué la política no responde al interés público.
Problemas concretos:
- Partidos fragmentados: decenas de opciones que confunden al votante.
- Congresos fuertes pero sin control institucional: parlamentos que terminan asumiendo un rol autoritario.
- Financiamiento oscuro: campañas sostenidas por economías ilegales.
Resultado: gobiernos frágiles, cambios frecuentes de mando y una percepción pública de que la política es un camino hacia el enriquecimiento personal.
3. Capitalismo sin ideologías y la irrupción de China
El capitalismo contemporáneo se adapta: no necesita encasillarse en una sola ideología. China ejemplifica un capitalismo con partido único que combina control político con apertura económica estratégica. Ese modelo compite hoy con formas democráticas de mercado y pone en tensión alianzas tradicionales.
La pregunta para América Latina es clara: ¿cómo aprovechar inversiones y conectividad (puertos, trenes biooceánicos, logística) sin ceder soberanía ni reproducir clientelismos?
4. Migración y crisis humanitaria: la herida visible
Las grandes migraciones desde Venezuela y otros puntos demuestran que la retórica sobre respeto a la soberanía se queda corta cuando la población decide huir. Millones cruzando fronteras a pie muestran que el fracaso político tiene rostro humano: niños en la ruta, familias desarraigadas, jóvenes expuestos a la violencia y la explotación.
La respuesta regional no ha sido coherente: gestión humanitaria insuficiente, políticas de recepción desiguales y un vacío de liderazgo que permita soluciones de mediano plazo.
5. Democracia y populismo: fragilidad de los partidos
La pérdida de confianza en partidos tradicionales empuja al electorado hacia personalismos, promesas sencillas o alternativas autoritarias. Cuando el sistema incentiva la acumulación de poder (mayoría en el congreso, control de la burocracia, clientelismo), la democracia se transforma en una estética verbal sin sustancia institucional.
Elementos que dañan la democracia:
- Designación vertical de candidatos en lugar de procesos internos reales.
- Obligatoriedad de voto que no se acompaña de educación cívica.
- Judicialización de la política que distorsiona el equilibrio de poderes.
6. Educación, lectura y pensamiento crítico: el antídoto
Frente a la superficialidad informativa y la manipulación tecnológica, la apuesta estratégica es educación de calidad. No solo escuelas y universidades: fomentar lectura, literatura y pensamiento crítico es condición para una ciudadanía capaz de discernir, cuestionar y construir proyectos públicos serios.
El pensamiento crítico es la herramienta más importante que hoy puede tener un estudiante universitario.
Invertir en educación significa:
- Crear sistemas que formen gestores públicos con capacidades reales.
- Promover cultura lectora y práctica intelectual en todos los estratos.
- Diseñar incentivos para que la política sea servicio, no botín.
7. Inteligencia artificial y política: riesgo y oportunidad
La inteligencia artificial transforma campañas, produce contenidos verosímiles y puede suplantar voces. Pero también deja huellas: los textos generados son estandarizados; el pensamiento crítico individual sigue siendo identificable. La respuesta no es prohibir herramientas, sino formar personas capaces de analizarlas, contextualizarlas y señalarlas.
Recomendaciones prácticas:
- Educar en alfabetización digital para detectar manipulación.
- Incorporar pensamiento crítico en currículos desde la escuela.
- Transparencia en el uso de IA por parte de actores políticos.
8. Construir instituciones para recuperar la política
El diagnóstico es duro, pero claro: la salida pasa por fortalecer instituciones y formar líderes mediante mérito y servicio, no por generación espontánea de liderazgo carismático. La política debería volver a entenderse como amor a la humanidad y no como vehículo de enriquecimiento.
Pasos urgentes:
- Reformular reglas de financiamiento electoral para cortar la injerencia de economías ilegales.
- Promover reformas educativas profundas que impulsen lectura y pensamiento crítico.
- Asegurar la independencia real de poderes y la rendición de cuentas.
- Diseñar políticas migratorias y humanitarias regionales coordinadas.
Una invitación final
La discusión pública exige menos consignas y más práctica institucional. La región necesita ciudadanos formados, partidos con programas reales y una política que entienda la gestión como servicio. Recuperar la política es posible si apostamos por instituciones sólidas y por la educación como base de cualquier proyecto colectivo.
Palabras que conviene recordar: la política debe amar a la humanidad. Si volvemos a tomar esa brújula, incluso en un mundo desordenado, tendremos mejores posibilidades para transformar la realidad.
UDI/FUNHI/JCR
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