Premio a la Mujer Peruana de Armas Tomar – Acto Especial de Honor 2026

Publicado el 1 de enero de 2026, 17:07

Quien alguna vez haya llegado al Cusco y haya visto en los cerros el mensaje “Viva el Perú”, quizá no sepa que esas letras no fueron solo trazadas con cal y piedra, sino con la luz de un corazón que ardía como antorcha. Detrás de ese gesto, que parece escrito por los propios apus en la piel de la montaña, estuvo Elsa Jacinta Canales de Morote, mujer que convirtió la patria en un canto visible desde el cielo.

Cuando las comunicaciones entre pueblos remotos y guarniciones militares en la selva se fortalecieron gracias a la embarcación Yamilet, no fue solo madera y motor lo que navegaba los ríos: era un navío que parecía surgir de los sueños de las sirenas amazónicas, llevando mensajes como si fueran hojas encantadas que cruzaban la corriente. Esa visión también nació de ella, de su capacidad de transformar lo cotidiano en prodigio.

Elsa Jacinta Canales de Morote (Lima, Perú) es una mujer cuya vida encarna valentía, servicio y un profundo sentido de nación. A sus 92 años, su trayectoria es como un tejido de hilos invisibles que sostienen al país, algo así como los indescifrables Quipus de sus ancestros, hilos que las mujeres han bordado en silencio, pero que brillan como constelaciones en la memoria colectiva.

Viuda del Coronel Dr. Fernando Morote Solari, lo acompañó durante más de 30 años en su carrera militar, recorriendo la costa, la sierra, la selva y las fronteras del Perú. En cada viaje, los caminos parecían abrirse como páginas de un libro sagrado, y ella, con paso firme, escribía en ellos la historia de la resistencia y el amor. Incluso en Leavenworth, Kansas, USA, los vientos extranjeros parecían susurrar en quechua cuando ella hablaba.

En Païnas, mientras los oficiales estaban en acción, Elsa Jacinta y otras esposas sostenían la guarnición como si fueran guardianas invisibles. Se decía que, en las noches de frontera, las estrellas descendían a escuchar sus cantos, y que los niños dormían tranquilos porque sabían que esas mujeres eran murallas vivas contra el miedo.

Como Presidenta de la Promoción Ramón Zavala y de diversas organizaciones de damas esposas de militares, impulsó acciones solidarias que parecían milagros: alimentos que llegaban como maná a comunidades quechuas, medicinas que florecían como plantas medicinales en pueblos amazónicos, abrazos que curaban la lepra como si fueran bálsamos divinos.

Su vocación trascendió fronteras, tejiendo una red internacional de esposas de oficiales que ella imaginaba como un nuevo Tahuantinsuyo, donde las voces femeninas eran puentes de oro que unían culturas y corazones. Quechuahablante y española nativa, con inglés y francés como lenguas de viaje, ejerció una diplomacia que parecía magia: lograba que las palabras se transformaran en puentes invisibles entre mundos.

Madre de seis hijos y tutora de seis más, formó generaciones como si sembrara estrellas en la tierra. En su hacienda, los proyectos de energía y agroindustria no eran solo negocios: eran alquimias que convertían la leche en futuro, los cítricos en esperanza, y la Chaka Cola en símbolo de identidad regional. Todo lo que tocaba se transformaba en abundancia.

Descendiente de héroes ayacuchanos que firmaron la independencia en la Pampa de la Quinua, Elsa Jacinta porta un legado que parece encenderse cada vez que pronuncia el nombre del Perú. Su sangre guarda la memoria de batallas, y su vida la convierte en un río que nunca deja de fluir hacia la patria.

Por su vida de servicio, liderazgo femenino, compromiso humanitario, presencia activa en zonas de frontera, diplomacia cultural y espíritu emprendedor, Elsa Jacinta Canales de Morote será reconocida en el 1er Acto Especial Honoris Causa 2026 que otorga la Fundación Universidad Hispana, en esta ocasión, como un reconocimiento especial a la Mujer Peruana de Armas Tomar. No solo como símbolo de fortaleza y generosidad, sino como mito vivo: una mujer que, al caminar, hace que la tierra florezca y que la nación recuerde que su alma está hecha de mujeres de armas tomar.

MÁS MUJERES PERUANAS DE ARMAS TOMAR

Marina Salirrosas Bernedo

En los corredores invisibles de Lima, donde las palabras se convierten en semillas y los niños son aún tierra fértil, aparece Marina Salirrosas Bernedo como guardiana de los primeros destellos de la inteligencia. Socióloga, maestra de educación inicial y maga de la estimulación temprana, lleva más de veinticinco años tejiendo puentes entre la fragilidad del inicio y la fortaleza del futuro. Sus manos no solo enseñan, sino que despiertan memorias dormidas en niños que enfrentan el silencio del autismo o los laberintos del aprendizaje.

Marina es socióloga, profesora de educación inicial, especialista en Estimulación temprana y magister en Problemas de aprendizaje, con 25 años de experiencia en la docencia, ha dedicado su carrera a la atención y desarrollo de niños desde recién nacidos hasta los cinco años. Es licenciada en Sociología de la Universidad Villarreal, licenciada en Educación Inicial por la universidad Inca Garcilazo de la Vega, con especialidad en Estimulación Temprana por la Universidad Católica, del Perú y magíster en Problemas de Aprendizaje por la Universidad César Vallejo.

Pero su presencia en este reconocimiento adquiere un brillo especial: Marina es madre de Emilia Valentina Hinojosa Salirrosas, una joven de apenas 14 años que en la edición 2025 de nuestro concurso literario Macondos del Siglo XXI se alzó entre las 100 mejores participantes. Emilia, como un brote que anuncia la primavera, confirma que la literatura puede germinar desde la adolescencia cuando una madre siembra con paciencia y fe. Marina encarna así el ejemplo de lo que toda madre debe incentivar: que sus hijos cultiven el intelecto desde temprana edad, que la palabra se convierta en raíz y vuelo, en memoria y porvenir.

En su vida, la inclusión y la empatía no son conceptos, sino actos cotidianos que transforman la sociedad en un jardín más humano. Marina es la pedagoga que convierte la educación en un ritual de ternura y resistencia, donde cada niño es un universo que merece ser revelado.

 

Susana Saco Artmann

En el último día del año, cuando las campanas del tiempo anunciaban un nuevo ciclo, Susana Saco recibió la noticia de que su obra Bajo la sombra de un algarrobo había alcanzado el podio de honor del concurso literario Macondos del Siglo XXI 2025. Se encontraba a las orillas del Océano Pacífico, disfrutando del verano limeño. La escena fue un ritual de destino: la escritora peruana, fiel guardiana de la memoria, se convirtió en símbolo de raíz y vuelo.

Poemas suyos se pueden leer publicados en plataformas virtuales como La Mula en Lima; y en Hispanoamérica, en Liberoamérica, Letras.s5, en Iberpoesía. Es invitada a diversos recitales y festivales de poesía como La Poesía en Llamas en Paucartambo, Cuzco. Sus poemas están incluidos en plaquettes y antologías como El mar del Ángel Solo (https://bit.ly/2MD9tfz) y Palabras sin fronteras de la Universidad Ricardo Palma. Publicó su primer libro de poemas Tras la Ventana, escrito durante la pandemia. En literatura infantil obtuvo la primera mención honrosa en la Bienal de Cuento Infantil del ICPNA 2024 y ha publicado el libro de cuentos Yuraq, puma de nieve. En 2025 participa en el concurso literario: Macondos del siglo XXI donde obtuvo un lugar en el podio de honor.

Su escritura es un tejido de voces femeninas —abuelas, niñas, mujeres silenciadas— que ahora hablan con fuerza y dignidad. Cada relato suyo es un acto de sanación, una ofrenda que transforma la palabra en justicia poética. Susana no escribe desde la nostalgia, sino desde la memoria viva, que se expande como canto colectivo y se convierte en puente entre generaciones.

En las entrevistas previas y posteriores al veredicto, Susana reafirmó que su obra busca honrar la memoria ancestral y convertirla en raíz que sostiene y en vuelo que libera. Bajo la sombra de un algarrobo es más que un texto: es un árbol de palabras que cobija, protege y recuerda que la literatura puede ser refugio y resistencia.

Con su presencia en el podio de honor, Susana Saco encarna el espíritu de Macondos del Siglo XXI: democratizar la palabra, transformar la memoria en esperanza y convertir la literatura en un ritual de comunidad y sanación.

EL GÉNERO LITERARIO BANDERA DEL CONCURSO NOTAS MIGRATORIAS CÉSAR VALLEJO: LA POESIA

Fernando Zamora Canario

Desde Chiclayo, entre las arenas y vientos del norte peruano, surge Fernando Zamora Canario, maestro de Comunicación y Literatura, peregrino de aulas en Lambayeque, Amazonas y Piura. Su oficio docente se entrelaza con la pasión poética que lo acompaña desde la adolescencia, como un río secreto que nunca deja de fluir.

Su voz se hizo canto mayor al ocupar el primer lugar en poesía, bajo el título "CADENCIA" en el Concurso Notas Migratorias César Vallejo, género bandera de nuestros certámenes desde 2011. Allí, donde las palabras se convierten en cicatrices y consuelos de los migrantes, Fernando encarna el eco vallejiano que conmueve año tras año al jurado y a la audiencia internacional. Su triunfo no es solo personal: es la confirmación de que la poesía sigue siendo el corazón palpitante de nuestras convocatorias, el espacio donde la memoria de los desplazados se vuelve canto y denuncia.

Autor de La hora era gris y próximo a publicar El alma que nos queda, Zamora es un tejedor de versos que se abren como grietas luminosas en la realidad. Sus inéditos —Junto al río y Ella se llamaba Natalia— esperan su momento como semillas que aguardan la lluvia. En cada recital y festival, su palabra se expande como un enigma que recuerda que la poesía, más que género literario, es destino y bandera.

Tal vez Fernando encarna el milagro vallejiano del siglo XXI, que llevó a Robert Prevost al Vaticano para convertirse en el papa León XIV y así hacer del norte peruano, de Chiclayo, específicamente, el epicentro de juegos de palabras poéticas y de destinos supremos.

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Comentarios

Raquel
hace 2 meses

Qué bonita biografia

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