LO BUENO, LO MALO Y LO FEO de este 14 de Julio

Publicado el 15 de julio de 2026, 22:23

En el gran teatro del tiempo, cada 14 de julio las fronteras entre el pasado y el presente se diluyen. Nuestro más reciente "reel" nos presenta una jornada donde la historia patria, el fútbol y la picaresca política no ocurren en una fría cronología de eventos, sino en un escenario donde las almas de las piedras y las ambiciones de los hombres se entrelazan de manera mística.

Lo bueno: La Bastilla que aún respira y los gladiadores de la historia

El relato comienza con una Francia que no solo recuerda, sino que vuelve a invocar los fantasmas de 1789. La toma de la Bastilla se describe no como un dato frío de manual escolar, sino como un exorcismo colectivo contra un rey absoluto y opresivo. El análisis introduce una atmósfera de realismo mágico al tender un puente invisible entre la París revolucionaria y el rugido del circo romano de la antigüedad.

Los bestiarios medievales, las fieras de las apuestas y las promesas de libertad del monarca de turno no pertenecen a épocas distintas; coexisten en el aire. La memoria de la rebelión se convierte en una materia viva, un polvillo dorado que cruza fronteras y continentes para recordarnos que los hombres siempre han buscado salvar la vida y la dignidad ante el poder absoluto en una arena sin fin.

Lo malo: La alquimia del balón y los poetas derrotados

El destino, ese gran titiritero silencioso, decide mudar la épica revolucionaria al césped de una semifinal de fútbol. Aquí, las predicciones científicas y el rigor de los expertos se desmoronan ante las leyes de lo imprevisto. Francia, descrita como una fiera fría, calculadora y despiadada —casi un coloso de metal inquebrantable—, se enfrenta al «frágil gatito» de España.

En este choque de realidades paralelas, los roles se invierten de forma casi milagrosa. La Francia que representaba el orden del fútbol desde 2018 pierde su corona. La magia trágica de este momento radica en el silencio que cae sobre París: las celebraciones y los desbordes de bohemia junto al Sena no se disuelven en el aire, sino que quedan físicamente atrapados, embotellados en los versos melancólicos de César Vallejo, el huésped inca de Montparnasse. El fútbol deja de ser un juego para convertirse en una herida poética, donde la necesidad de «lavarle al cojo el pie» y «ayudarle a dormir al tuerto» se vuelve el único consuelo ante la derrota.

Lo feo: El alquimista que busca oro en el cofre vacío del Estado

Finalmente, el realismo mágico da paso a lo grotesco y absurdo de la condición humana, un elemento clásico donde lo fantástico se vuelve caricatura de la codicia. En los pasillos del poder peruano, un exmandatario interino intenta realizar un acto de magia negra legal: transmutar un breve y accidental paso por el palacio presidencial en una renta vitalicia de 15,600 soles mensuales.

José María Balcázar, el último eslabón de abogado tinterillo de Azángaro, que debería hablar el lenguaje riguroso de la ley, intenta moldear la realidad a su antojo mediante un conjuro de interpretación forzada ante el presidente del Congreso. El video desnuda esta ilusión: la ley 26,519 y la Defensoría del Pueblo actúan como guardianes del sentido común, cerrando el grifo de oro y recordando que el cofre del Estado no es un pozo de los deseos para presidentes de paso o accidentes del destino. La falta de decoro profesional se revela no como una simple falta ética, sino como una desconexión total con la tierra que pisa, una fantasía egoísta que choca de frente con la dura y persistente realidad de su pueblo.

UDI/FUH/JCR

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