Las hermanas que vuelan y las mujeres de acero inoxidable

Publicado el 25 de noviembre de 2025, 19:24

Cada 25 de noviembre, las mariposas regresan. No son insectos frágiles, sino las almas indomables de las hermanas Mirabal, que desde 1960 sobrevuelan los campos de América Latina recordándonos que la violencia contra las mujeres no es un accidente, sino una herida abierta en la piel de nuestros pueblos. Allí donde alguien calla por miedo, ellas baten sus alas y susurran: “No están solas”.

Las cifras de la CEPAL —más de 19,000 feminicidios en cinco años— se transforman en un río oscuro que atraviesa la región. Pero en ese río también flotan velas encendidas, cada una con el nombre de una mujer que se niega a ser olvidada. La violencia política, familiar, sexual y laboral se convierte en un monstruo de mil cabezas que acecha en las esquinas, pero las comunidades, cuando se unen, levantan espejos que lo obligan a mirarse y retroceder.

En nuestro programa DIRECTO A TU CPU, transmitido por TELESTAR TV, SURYMAR TV y VIRTUAL TV  , la voz de Ivet Arias Saence resonó como un conjuro: la educación es la columna vertebral, el hechizo luminoso capaz de quebrar la cadena de la violencia. Su consejo a las jóvenes fue un grito que se volvió canto: “Denuncien, hablen, no se queden calladas”. Y ese canto se multiplica como un coro de aves que atraviesan fronteras, llevando esperanza a cada rincón.

La política, tantas veces mancillada, aparece como un teatro donde algunos actores llevan máscaras de impunidad. Pero la sociedad, cuando despierta, puede arrancar esas máscaras y exigir que quienes gobiernan sean dignos de la confianza que se les entrega. En Costa Rica, como en toda América Latina, el reto es que los cargos públicos no se conviertan en guaridas de lobos disfrazados de pastores.

El emprendimiento de Arias, dedicado a sanar cuerpos y enseñar independencia, se convierte en metáfora de un jardín donde las mujeres aprenden a sembrar su propio destino. Allí, cada taller es una semilla, cada masaje una caricia que devuelve fuerza, cada palabra un recordatorio de que la dependencia no es destino, sino prisión que puede romperse.

Hoy, más que nunca, necesitamos visibilizar y empoderar. Que cada día sea un 25 de noviembre, que cada acto cotidiano sea un rechazo a la violencia y una afirmación de la vida. Que las mujeres de nuestra región —madres, hijas, trabajadoras, líderes— sigan siendo de acero inoxidable, capaces de resistir la tormenta sin perder su brillo.

Las mariposas Mirabal vuelan todavía. Vuelan sobre las casas, sobre las plazas, sobre los tribunales. Vuelan sobre las niñas que aprenden a leer, sobre las madres que sostienen hogares, sobre las jóvenes que deciden emprender. Vuelan y nos recuerdan que la violencia no es destino, que la memoria es un arma, que la esperanza es un conjuro.

Y mientras vuelan, nos invitan a repetir: Nunca más el silencio. Nunca más la violencia. Siempre la vida.

Recuerde, el Partido es Justicia Social Costarricense con el candidato Walter Rubén Hernández Juárez y la Primera Dama Ivette Arias Saenz.

JCR

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