La reciente mesa de diálogo dirigida por Jorge Carrión, que reunió a voces desde Canadá, Nueva York, Argentina y diversas regiones del Perú como Nazca, no fue solo un ejercicio de análisis electoral; fue un diagnóstico crudo y multifacético de una nación que parece habitar en una crisis perpetua. Bajo el título de "Balance Electoral", los participantes desmenuzaron una realidad donde la distancia geográfica no impide el dolor por la fragilidad institucional del país.
El Secuestro de la Institucionalidad
Uno de los puntos más álgidos del debate fue la percepción de una "democracia sui géneris". La intervención de Jorge Ferradas puso el dedo en la llaga al denunciar un sistema donde, a su juicio, "el que pierde gobierna". Esta crítica alude a las coaliciones parlamentarias y al uso del Congreso como un mazo político que ha terminado por capturar instituciones clave como el Tribunal Constitucional y la JNJ. La advertencia es clara: cuando las reglas del juego se ajustan para favorecer a grupos establecidos o permitir candidaturas cuestionables —como el caso de Fujimori mencionado en la cita—, la confianza ciudadana se evapora.
Derechas, Izquierdas y el "Síndrome de Estocolmo"
El diálogo transitó por una necesaria desmitificación de las etiquetas. Mientras el Doctor Pineda alertaba sobre el riesgo de una intervención militar ante el caos, también recordó que los extremismos surgen de la injusticia social histórica. Por su parte, Adrián Navarrete planteó una metáfora médica inquietante: el Perú está en "cuidados intensivos". Su llamado a superar el "síndrome de Estocolmo" electoral —esa tendencia a reelegir a quienes han fallado sistemáticamente— resuena como un grito de auxilio hacia una ciudadanía que debe votar con "mano de hierro" contra la corrupción, pero con "mano emprendedora" para el desarrollo.
El Rostro Femenino y Migrante
Resulta fundamental destacar la perspectiva de Elisa Berrozpi y Eladia. La migración peruana, que hoy cuenta con 1.2 millones de votantes aptos en el exterior, tiene un rostro mayoritariamente femenino y resiliente. Los desafíos expuestos —desde la falta de voto electrónico hasta las distancias físicas para llegar a un consulado— demuestran que, aunque los peruanos en el exterior lograron sus dos curules en 2020, el Estado aún les debe una integración real. Su optimismo, basado en la educación temprana y los valores familiares, es quizás el único contrapeso sólido frente al lenguaje violento y descalificador de la campaña actual.
Conclusión: ¿Hacia dónde vamos el 12 de abril?
La reunión concluyó con un consenso tácito: el problema del Perú no es solo ideológico, sino moral y educativo. La fragmentación en 36 partidos es el síntoma de una política atomizada que confunde al elector.
Si algo quedó claro en este "Balance Electoral", es que el cambio no vendrá solo de las urnas, sino de un compromiso cívico que trascienda las fronteras. La propuesta de utilizar polígrafos de honestidad para los candidatos puede sonar utópica, pero refleja una demanda ciudadana urgente: la necesidad de volver a creer. El 12 de abril no solo se elige un gobierno; se decide si el paciente en cuidados intensivos finalmente comienza su recuperación o si se hunde en un coma institucional irreversible.
Jorge Carrión y sus invitados nos han recordado que, ya sea desde la nieve de Canadá o el sol de Nazca, el sentimiento por el Perú es uno solo: una mezcla de preocupación profunda y la esperanza terca de que, esta vez, el voto sea con razonamiento y humildad.
UDI/FUNHI/JCR
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