CITA CON EL PODIO II

Publicado el 11 de enero de 2026, 23:07

En el escenario de Directo a tu CPU, las voces de los concursos Notas Migratorias César Vallejo y Macondos del Siglo XXI se entrelazan como ríos que buscan el mar. Cada palabra pronunciada por los participantes parece abrir un portal invisible: de pronto, las fronteras se disuelven y Argentina, Colombia, Chile y Perú se convierten en un mismo territorio de memoria compartida.

Las entrevistas no son simples diálogos; son rituales donde los autores revelan que la escritura es más que un oficio: es un acto capaz de transformar la soledad en compañía, la nostalgia en esperanza. Carla, sorprendida en medio de un picnic chileno, habla como si el viento de su verano llevara consigo las felicitaciones de un continente entero. Doris, mudándose de ciudad, convierte su tránsito en metáfora viva de un hogar que se lleva en el bolsillo. Susana, desde la playa peruana, deja que un algarrobo cuente la historia de su pueblo, como si los árboles fueran cronistas secretos de la humanidad. Y Andrés, desde Argentina, confiesa que cada cuento rechazado fue semilla que germinó en la tierra fértil de la persistencia.

En este espacio, la literatura se vuelve Macondo tangible: los pueblos olvidados respiran, los burros y algarrobos dialogan con los migrantes, y las coincidencias sincrónicas —un taxi que revela la misma historia que se escribe, una mudanza que acompaña un relato autobiográfico— parecen guiños de un universo que insiste en recordarnos que la ficción y la vida son apenas dos caras de la misma moneda.

Así, los concursos no son fríos certámenes, sino fogatas encendidas en medio de la noche. Alrededor de ellas, los autores comparten sus relatos como quien comparte pan y vino. Y en cada palabra late la certeza de que la literatura, como decía Vallejo, es puente y refugio, pero también desafío: un llamado a mirar los pueblos invisibles, a escuchar las voces silenciadas, a reconocer que en cada cuento palpita la posibilidad de un mundo más humano.

Porque cuando los escritores hablan, los astros se alinean, los árboles narran y las ciudades se mudan con nosotros. Y en ese instante, la literatura deja de ser papel y se convierte en destino.

LA MAGIA CONTINÚA ABIERTA ESTE 2026

Dicen que en las noches de concurso, las letras se desprenden de los libros y caminan por los pasillos como luciérnagas inquietas. No son simples palabras: son semillas que buscan lectores dispuestos a regarlas con imaginación.

La Fundación Universidad Hispana ha abierto nuevamente sus puertas a este milagro, convocando a escritores que, al igual que alquimistas, transforman la tinta en universos. Cada relato presentado no es solo un texto: es un portal donde lo cotidiano se disuelve y lo imposible se vuelve cercano. De manera que el 2026 que se inicia, continuará dándole fe a la esperanza de Macondos dignos y migraciones solidarias.

En este certamen, los jurados no leen: dialogan con personajes que emergen de las páginas, escuchan a ciudades que respiran y a relojes que se detienen para dar paso al instante eterno de la creación. El concurso se convierte así en un territorio donde la realidad se mezcla con lo fantástico, recordándonos que la literatura es capaz de torcer el tiempo y encender la esperanza.

Participar no es competir: es entrar en un pacto secreto con las musas, esas que se esconden en los márgenes de los cuadernos y que, al ser convocadas, nos enseñan que escribir es también una forma de vivir más intensamente.

UDI/FUNHI/JCR

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