En las tierras donde el tiempo se dobla como un pergamino húmedo, el eco de los pasos del vate de "Los Heraldos Negros" ha pasado a formar parte del susurro de los Andes. El poeta, que alguna vez desafió a la realidad con los versos y la palabra, ahora habita en esa región de la memoria donde los inmortales conversan con sus propios personajes, dejando tras de sí un vacío que el Perú intenta llenar con nuevas y extrañas leyendas. Aludo a César Vallejo, a propósito del reciente 15 de abril donde recordamos su desaparición física, más no espiritual, porque ahora a esta hora en la que la tierra trasciende a votos viciados por un sistema que se precia de ser democrático; requerimos con más énfasis su recuerdo contestatario y su legado humanitario.
Mientras tanto, en la penumbra de la cárcel de Barbadillo, Pedro Castillo permanece custodiado por el silencio de las afueras de Lima, como un monarca destronado que aún sueña con el barro de Puña. Pero su sombra ha cobrado vida propia y ha cruzado la ciudad hasta posarse sobre los hombros de Roberto Sánchez. Como en un acto de transmutación alquímica, Sánchez ha hecho aparecer sobre su cabeza el mítico sombrero cajamarquino, ese objeto que parece tener la propiedad de atraer los vientos de las provincias lejanas, de los ronderos y de las comunidades que labran la tierra con las uñas.
Sin embargo, en este país de espejismos, nada es lo que parece. El sombrero no reposa sobre la frente de un campesino, mucho menos sobre la de un maestro rural, como lo fue Castillo, sino sobre la de un psicólogo nacido bajo la brisa marina de Huaral, cuyos pies no caminan los senderos olvidados, sino los suelos pulidos de La Molina. El sombrero es aquí un talismán de campaña, una identidad de última hora que promete una llave mágica: la liberación del cautivo de Barbadillo, como si al abrir esa celda se pudiera restaurar un tiempo que ya se fue.
Frente a él, como si el destino fuera una figurita repetida del próximo mundial balompédico, aguarda nuevamente Keiko Fujimori. Ella carga con el peso de tres batallas perdidas, pero esta vez camina envuelta en el sudario de la nostalgia por su padre ausente, un recuerdo que vibra en el pecho de sus fieles como un latido antiguo. Se presenta no como el rayo radical que incendia las praderas, sino como la calma de un centro esquivo, flanqueada por un entorno liberal que mira con desconfianza las sombras que acechan al otro lado.
Porque en el horizonte de Sánchez se divisan figuras que parecen salidas de un relato de guerras olvidadas, como el mayor Antauro Humala, cuya sola mención hace que algunos teman el regreso de uniformes y sables al centro del poder. El aire se vuelve denso cuando se habla de la economía, ese equilibrio frágil que ha sostenido al país; Sánchez ha lanzado al viento la amenaza de desplazar a Julio Velarde del Banco Central de Reserva, una acción que muchos ven como el craso error que podría desvanecer las reservas de oro y plata, encaminando al Perú hacia un destino incierto, nublado por la bruma de un futuro que ya se refleja en el espejo de Venezuela.
¿Es este el mismo país que prefirió el sombrero al retorno del Fujimorismo? O amanecerá en el conteo oficial del órgano electoral peruano, Rafael López Aliaga como el vencedor. Hasta el momento, ambos contendientes se dirigen a sus séquitos amenazando con insurgencia civil si los números no le favorecen. Aunque para el caso de este último, pide la anulación completa del proceso electoral y por consiguiente la realización de nuevas elecciones. Entre tanto, el pueblo grita fraude electoral no sólo en la capital peruana, sino a nivel de todas las provincias del país. El Perú sigue siendo ese "palo encebado" del que hablaba Haya de la Torre: un lugar donde, mientras unos intentan alcanzar las estrellas de la mano de un ilustre poeta ausente, a través de sus poemas humanos, otros tiran de las piernas del que sube, mientras los sombreros mágicos y los fantasmas del pasado deciden quién se sentará finalmente en el trono de Pizarro.
De toda esta especie de cuento de camino pantanoso y desastroso, conversaremos hoy con analistas y hombres de a pie, a través de nuestros medios de comunicación. Si deseas unirte a nuestro grupo deja tu mensaje en la parte inferior de esta página conjuntamente con tu número de whatsapp, nombre y país desde donde nos escribes. Gracias
UDI/FUNHI/JCR
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