El rito democrático como acto de fe

Publicado el 19 de diciembre de 2025, 17:19

El Pacto Ético Electoral, firmado este 18 de diciembre de 2025 bajo el amparo del Jurado Nacional de Elecciones, se presentó como un ritual solemne: un intento de devolverle al país la confianza en la palabra, en el compromiso, en la ética como brújula de la política. Sin embargo, como en los relatos mágicos que atraviesan nuestra memoria colectiva, la ceremonia se convirtió en un espejo donde se reflejaron tanto las presencias como las ausencias.

Los candidatos que acudieron al llamado parecían personajes de una novela coral: cada uno con su voz, su promesa, su gesto de esperanza. Los ausentes, en cambio, se convirtieron en sombras que rondan la escena, recordándonos que la democracia no se sostiene solo en decretos ni en firmas, sino en la voluntad de respetar al otro y al pueblo que observa expectante.

Voces que invocan unidad

  • Yehude Simon, desde Salvemos al Perú, habló de tender puentes y de una “revolución cívica” que devuelva majestad al Congreso y dignidad a la Presidencia. Sus palabras evocaron la necesidad de que el Perú no imite modelos ajenos, sino que construya su propio camino, como un árbol que crece hacia la luz sin copiar la forma de otro.

  • Napoleón Becerra García, del Partido de los Trabajadores y Emprendedores, prometió acabar con la inseguridad en seis meses, convocando a rondas campesinas y licenciados. Su discurso, teñido de pragmatismo, se elevó como un alternativa más allá de la retórica contra el miedo que paraliza a los emprendedores.

  • Carlos Jaico, de Perú Moderno, insistió en que la sanción por no firmar el pacto vendrá del pueblo. Su voz fue la de un jurista que cree en la democracia como un río que, aunque se desvíe, siempre busca su cauce.

  • Wolfgang Groso, de Integridad Democrática, recordó que sin valores no hay futuro. Su exhortación fue casi profética: “no se puede tapar el sol con un dedo”, dijo, como si invocara la claridad que disipa las sombras de la corrupción.

  • Carlos Caballero, en representación del Partido del Buen Gobierno de Jorge Nieto, subrayó que la ética no es un acto de campaña, sino una práctica cotidiana. Su presencia, pese a la ausencia de su líder por enfermedad, fue símbolo de que la democracia también se sostiene en la resiliencia.

Los peruanos del exterior: guardianes invisibles

En cada intervención, los candidatos recordaron a los más de 3,5 millones de peruanos que viven fuera del país. Ellos son como los personajes de Gabriel García Márquez que, aunque habitan tierras lejanas, siguen soñando con Macondo. Se les saludó como embajadores de la patria, como raíces que se extienden más allá de las fronteras, recordándonos que la democracia no termina en los límites geográficos, sino que se expande con la memoria y el sacrificio de quienes partieron.

Entre la esperanza y la advertencia

El pacto ético, más allá de su formalidad, es un símbolo. No garantiza que los candidatos cumplirán sus promesas, pero sí nos recuerda que la democracia es un tejido frágil que necesita cuidado constante. Las ausencias en la ceremonia fueron advertencia: la soberbia y el desprecio pueden abrir grietas en el edificio democrático.

Sin embargo, las voces presentes nos invitan a creer que aún es posible un Perú distinto: un país que no repita los errores de otros, que no caiga en hegemonías perpetuas ni en populismos sin salida, sino que construya un nacionalismo democrático y progresista, con dignidad como piedra angular.

La democracia como milagro cotidiano

El Perú de 2026 se enfrenta a un desafío monumental: preservar la democracia en medio de la desconfianza, la violencia y la fragmentación. El Pacto Ético Electoral es apenas un gesto, pero en él se condensa la esperanza de que la política vuelva a ser servicio y no negocio, diálogo y no insulto, respeto y no desprecio.

Como en los relatos que llegan a nuestros concursos literarios, donde lo imposible se vuelve cotidiano, soñamos con que las elecciones generales sean un milagro cívico por encima de la retórica: que el voto sea un acto de dignidad, que la palabra recupere su valor, y que la democracia, como un ave fénix, renazca de sus cenizas para iluminar el futuro del país.

 

Fundación Universidad Hispana

Editorial preparado por el Departamento Periodístico,

en defensa de la memoria,

la ética y la esperanza democrática. JCR

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